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Terra
La Coctelera

palabras8888

26 Agosto 2010

Cuestiones vitales

Hola Madeleine, ayer leí tu publicación sobre tu padre y aquí te envío este regalo que he hecho para ti: es la traducción de un hermoso cuento infantil sobre grandes cuestiones universales y vitales: cómo afrontar la muerte de un ser querido? Cómo afrontar la soledad que trae la pérdida? Cómo hacer el duelo y decidirse a encontrar la felicidad? Cómo vivir con los recuerdos?

Un cuento para meditar y discutir.

Te envío la primera parte, la siguiente te la daré en otra publicación. Espero tus comentarios.

 

Pochée

Autora: Florence Seyvos

Ed. Ecole de Loisirs, París, 1994

Traducción del francés : Martha Artunduaga Murillo

 

Érase una vez una tortuga llamada Pochée. Pochée se había ido de casa desde muy temprana edad porque quería vivir como una grande.

En el camino, Pochée encontró otra tortuga, llamada Pouce. Pouce también se había ido desde muy temprano de la casa de sus padres para vivir como un grande.

Los dos se hicieron amigos inmediatamente y decidieron construir una cabaña. Fue muy fácil porque tenían las mismas ideas y estaban de acuerdo en todo.

Esta cabaña tenía una cocina muy grande, la que llenaron de comida. En el medio, había una piscina en forma de hoja de roble y justo delante de la piscina, una chimenea. Por la noche, los dos dormían encima de unos cojines contra la chimenea. Pero a veces, decidían dormir de día y vivir de noche. O no dormir.

Un día, mientras paseaban por la orilla del río, una piedra cayó encima de Pouce y lo golpeó. Esto hizo reír mucho a Pochée. Pero, Pouce no estaba solamente golpeado, estaba muerto.

Durante muchos días, Pochée esperó al lado de Pouce, esperaba que se despertara, pero no se despertó.

Empezó a llover. Llovió durante varios días y noches y el río creció y las aguas se llevaron a Pouce sin que Pochée pudiera hacer algo. El caparazón de Pouce se alejó lentamente por el río. Pochée volvió a la cabaña.

La piscina se había desbordado. Pochée se subió a la chimenea para dormir. Durmió mucho rato, pero cuando se despertó todo estaba igual. No había absolutamente ningún ruido. Pochée estaba tan triste que deseaba estar muerta. Empezó a buscar por todas partes en la cabaña para ver si Pouce le había dejado algún mensaje escondido en alguna parte. Después se dijo que si no encontraba nada y seguramente no encontraría nada, ella iría a estar aún más triste. Entonces tomó una hoja y escribió:

Mi querida Pochée,

Te escribo este mensaje en el caso de que un día una piedra me caiga en la cabeza y te quedes sola. Quería decirte que no estás verdaderamente sola y que te recuerdo mucho.

Te he dejado pequeños regalos por todas partes, para toda la vida. Hoy, hay una fresa deliciosa que acaba de madurar en el fondo del jardín: Es para ti.

Pienso que eres verdaderamente muy buena.

Firmado: Pouce

 

Pochée dobló la hoja en cuatro y la escondió en un rincón. Después la encontró. La leyó y se precipitó al fondo del jardín. Recogió la fresa y se la comió. Estaba deliciosa. Después Pochée decidió que el día se había acabado y se fue a acostar.

Al día siguiente hacía muy buen tiempo, pero Pochée estaba aún más triste. Entonces escribió un segundo mensaje de Pouce.

Mi querida Pochée,

Espero que te haya gustado la fresa. Sabes que tus escamas son de un color muy bonito? Por favor, ocúpate de mi colección de champiñones.  Pouce

 

Rápidamente, Pochée dobló el mensaje, lo escondió, lo encontró, lo desdobló y lo leyó. El cumplido sobre el color de sus escamas le gustó mucho. Pero enseguida, no pudo abstenerse de decir: Tú exageras Pouce. Es tu colección de champiñones. Yo no puedo pasar mi vida ocupándome de tu colección de champiñones.

 Después se dio cuenta que había olvidado de hacerse un regalo.

 Entonces decidió que el día había terminado y se fue a acostar. Soñó con champiñones.

Al día siguiente, se despertó de mal humor. Mordió su almohada y fue a cerrar todas las ventanas porque el sol le picaba en los ojos. Entonce se dijo que necesitaba otro mensaje de Pouce y empezó a escribir:

Mi querida Pochée,

Hoy tengo un regalo grande para ti. Una rama de ruibarbo como te gusta. Está al fondo del jardín.

Pochée se dio cuenta que no se le ocurría nada más. Se quedó un buen momento quieta, con el lápiz al aire. Después rayó el comienzo del mensaje y escribió justo abajo:

Mi querido Pouce:

Yo sé que tú no eres quien escribe estos mensajes. Y tampoco eres tú quien me envía los regalos. Entonces esto no vale la pena, ya no me gusta porque yo sé todo de antemano.

Además, no hay más ruibarbo al fondo del jardín.

Firmado: Pochée

 

Pochée descargó su lápiz. No sabía qué hacer. Dio vueltas en la cabaña, abrió las ventanas y salió arrastrando las patas. Cuando llegaba al fondo del jardín, vio inesperadamente una gran planta de ruibarbo. Nunca antes la había visto, hubiera creído que había crecido durante la noche. Las ramas y las hojas estaban cubiertas de gotas de rocío y el sol hacía un pequeño arcoíris en cada una de ellas. Pochée estaba maravillada. Sentía un nudo en el corazón, pero se sentía al mismo tiempo muy contenta. Se precipitó a la cabaña, tomó su lápiz y escribió:

Mi querida Pochée:

Así no sea yo quien escribe los mensajes, eso no quiere decir que no pienso en ti.

Firmado: Pouce

P.D. En cuanto a la colección de champiñones, haz lo que quieras, no pasa nada.

 

Pochée no dobló el mensaje y no fue a esconderlo. Lo releyó, muy lentamente y sonrió. Después decidió que el día había terminado y se acostó. Soñó con Pouce.

Al día siguiente Pochée se sintió sorprendida al escuchar golpes a la puerta. Unas voces decían:

- Pochée! Pochée, ábrenos!

Se levantó y fue a abrir. Eran sus padres. No los había visto desde hacía mucho tiempo. Le pareció que habían engordado un poco.

- Cómo has crecido! Exclamaron ellos entrando con dificultad a la cabaña. Qué contentos estamos de verte! Cuéntanos, Pochée, estás bien?

Escuchando esas palabras, Pochée casi se pone a llorar. Tenía ganas de tirarse a sus brazos diciendo: No, no estoy nada bien. Pero al último momento, se dijo: mamá no es Pouce y papá tampoco. Ellos no podrán nunca consolarme. No vale la pena contarles todo. Entonces levantó los ojos y respondió:

- Estoy muy bien. Estoy en forma.

- Pero no tienes buena cara, dijo su papá.

- Y parece que no hubieras arreglado la cabaña desde hace mucho tiempo, dijo su mamá mirando alrededor.

- Es porque trabajo mucho -dijo Pochée. Y tengo poco tiempo. Pero voy a mostrarles la cabaña.

Los padres admiraron la cabaña de Pochée pero temían molestarla. Entonces Pochée les dio un poco de cáscara de zanahoria para el camino.

- Hasta luego, hijita, trabaja bien, dijo su papá.

- Sí papá, respondió Pochée.

- Y no olvides de peinarte, dijo su mamá.

- No tengo cabello, mamá, respondió Pochée.

Y se dieron un largo adiós. Después Pochée cerró la puerta de su cabaña y se sintió verdaderamente sola en el mundo.

Se quedó un largo momento de pie cerca de la puerta y decidió que el día había terminado y se acostó. Durmió como una piedra y no soñó nada.

Al día siguiente cuando se despertó, le dieron ganas de arreglar su cabaña, pues la inundación había dejado todo en desorden. Pero pasó un buen momento antes de decidirse. Su parte derecha le decía: arreglar la cabaña no vale la pena y la parte izquierda le decía: hazlo!. Y una pequeña parte de ella le decía una tercera cosa y era eso lo que Pochée tenía ganas de escuchar. Lo escuchó y fue a hacer la colección de todo lo que era de Pouce.

Se levantó y se puso a caminar en medio de todo el desorden mirando para todos lados. Había tomado su escoba para hacer un poco de orden al mismo tiempo.

Miró la gorra de Pouce que estaba todavía un poco húmeda y se la puso. Tres pasos más lejos descubrió un pepinillo que Pouce había mordido antes de partir. Lo tomó delicadamente y lo miró como si Pouce estuviera escondido dentro, después vio el parasol de Pouce, una hoja de castaño, y soltó la escoba inmediatamente para tomarlo.

La gorra en la cabeza, el parasol en una mano y la mitad del pepinillo en la otra, Pochée no podía moverse. Qué hago ahora? Se dijo.

Estuvo tentada a decidir que el día ya se había acabado y que iba a acostarse. Pero era imposible. No con un parasol y la mitad de un pepinillo, era incómodo. Y como lograr cerrar el ojo con una gorra mojada en la cabeza? Pero Pochée se acordó que una colección era para ser organizada. Suspiró y empezó a buscar un buen sitio para acomodar todo.

No encontró donde. Afuera, se dijo, es la mejor solución. Salió y dejó el parasol y la gorra justo a la entrada del jardín. Después pensó en la mitad del pepinillo. Va a podrirse y desaparecer, pensó Pochée y súbitamente se lo comió. Así de simple.

Después entró, arregló la cabaña y no paró hasta el día siguiente, hasta haber terminado todo. Estaba tan cansada que se durmió rápidamente.

Un extraño ruido la sacó de su sueño: había otra vez alguien que golpeaba a su puerta.

- Quien quiera que usted sea, por piedad, ábrame! Decía una vocecita

 Intrigada, Pochée fue a abrir. Delante de su puerta había un caracol un poco seco.

 - Estoy muy ocupada y no quiero ver a nadie, le dijo Pochée. Vete y no vuelvas por lo menos hasta el próximo año.

- Necesito un poco de sombra y un poco de agua, dijo el caracol. El sol ha calentado tanto estos últimos días! Si no me dejas entrar, me voy a morir.

- Y qué? dijo Pochée

- Qué cruel eres. Dijo el caracol.

- Y crees que hablándome así podrás entrar? Le respondió Pochée, abriéndole la puerta tan solo un poco.

- Tienes una piscina! Exclamó el caracol, loco de alegría.

- Pero te puedo sacar cuando se me dé la gana, dijo Pochée. Cómo te llamas?

- Truc, dijo el caracol.

- Es ridículo tu nombre, dijo Pochée.

Pero Truc no le prestó atención. Humedeció deliciosamente sus cuernos en el borde de la piscina. Después, se dejó deslizar sobre un cojín.

- No! Gritó Pochée tomando el cojín.

Era el cojín de Pouce. Pochée se precipitó para ponerlo afuera con la colección, pero bruscamente se dijo: no debí nunca sacar sus cosas. Y entró toda la colección: el parasol, el cojín, la gorra. Truc la miró sorprendido.

- Qué hacemos ahora? Preguntó.

- Dormimos! Dijo Pochée. El día se acabó.

- Pero acaba de comenzar! Protestó Truc.

- Eso o secarse bajo el sol, tu eliges, dijo Pochée.

- Bueno, bueno, está bien, dijo Truc. Cómo te llamas?

- Pochée, pero prefiero que no me llames.

- Me gusta tu nombre, dijo Truc.

- Duerme!, dijo Pochée.

Truc se durmió inmediatamente. Pochée, no pudo quedarse dormida. Tomó un lápiz, papel y empezó a escribir.

Mi querido Pouce,

Truc me molesta. Qué tengo que hacer?

Firmado: Pochée

 

Y justo abajo:

Mi querida Pochée, yo no sé.

Firmado: Pouce

 

Pochée suspiró. Miró a Truc que sonreía en su sueño. Un pequeño ronquido agudo se escapaba de su nariz. Pochée se sintió tan furiosa que le dieron ganas de darle un puntapié.

Lo primero que vio Pochée cuando se despertó fue que el sol brillaba tan fuerte como antes. Lo que vio después fue que Truc no estaba acostado en su sitio. Y saltó de su cama.

- Truc, qué haces?

- Tengo hambre, respondió una vocecita al lado de los armarios de la comida.

- No toques nada, dijo Pochée. Ven y te acuestas inmediatamente.

- No tengo sueño. Tenía ganas que te levantaras. Me aburro. No tienes algo para comer?

- Ni se te ocurra que vas a comer ruibarbo, o fresas o pepinillos dijo Pochée. Hay una lechuga afuera, cerca de la barrera.

Truc salió. Un poco más tarde, Pochée escuchó una voz que decía: no está fresca esta lechuga!

Se sentó al borde de la piscina y pensó que era la tortuga más desafortunada del mundo. Y entonces le preguntó a Truc:

- Cuándo te vas?

- Cuando caiga la primera gota de lluvia, le respondió Truc.

Pochée levantó los ojos y dijo:

- No es posible. Tú me molestas, yo tengo cosas que hacer.

- No hay problema, dijo Truc. Haz lo que tienes que hacer. Yo no te molesto. Anda.

- No, dijo Pochée.

- Por qué? Preguntó Truc

- Porque son cosas secretas.

- Entonces yo no miro, lo prometo. Dijo Truc.

 Y se puso en un rincón dándole la espalda a Pochée.

-Anda. Haz lo que tengas que hacer.

Pochée le sacó la lengua. Transcurrió un largo momento. Después Truc preguntó:

- Puedo darme la vuelta?

- No, dijo Pochée.

Otro largo momento pasó. Pochée escuchó un extraño ruido.

- Qué haces? Preguntó ella.

- Yo también tengo cosas secretas para hacer, respondió Truc.

- Eres tonto, dijo Pochée. Eres tonto, eres un tarro de pegante y babeas.

- Es mi naturaleza de caracol, respondió Truc. Pero hay cosas para las que soy bueno.

- Qué, por ejemplo? Dijo Pochée.

- Desherbar.

- No quiero que toques mi jardín. Dijo Pochée.

- No te lo he propuesto. Dijo Truc. Y agregó: pero sería bueno que pudiera hacerlo.

- Muy bien. Dijo Pochée.

Truc pensó y después preguntó:

- No tendrías mejor papel y colores? Soy un excelente pintor.

Pochée dudó. Finalmente fue a buscar lo que Truc le había pedido.

- Qué rojo tan bonito! Qué magnifico amarillo! Se exclamó abriendo uno de los tarros de témpera.

- Pinta y cállate, le dijo Pochée.

Ella se instaló detrás de su cama para observar a Truc. El nadó en las pequeñas gotas de color para mezclarlas, después se paseó lentamente sobre la hoja en todas las direcciones. Pintó durante largas horas sin decir una palabra. Pochée tosió varias veces. Truc no la escuchó.

- He terminado! Gritó. Es hermoso, verdad? Me quedado verdaderamente bien.

Saltó a la piscina y el agua quedó roja y amarilla. Después salió y dijo bostezando:

- Estoy cansado. Creo que voy a dormir. Buenas noches.

Un momento después, ya había guardado sus cuernos y roncaba. Pochée se dio cuenta que el día se había acabado. Pero esa noche no quería dormir. Y no quería que Truc durmiera tampoco. Mejo pintaría un tablero inmenso, muy bonito, mientras Truc dormía, para hacerle una sorpresa.

Era de noche, estaba muy oscuro. Pochée pensó en Pouce. Dejó caer algunas lágrimas en su almohada, después cayeron otras al borde de la cama de Truc. Pero  no lo despertó. Después se puso delante de su espejo para ver correr sus lágrimas. Eso la consoló un poco y después se durmió.

Al día siguiente, Truc la despertó:

- Llueve!, llueve!, mira! Voy a poder salir! Me voy a poder bañar en los charcos y hacer tobogán en las hojas! Y voy a volver a ver a mis padres, mis hermanos y mis amigos. Te regalo mi cuadro, te lo dejo de recuerdos. Gracias por haberme salvado la vida, Pochée. Y hasta la próxima, puede ser.

Cuando Pochée llegó a la puerta, Truc ya iba lejos.

Pochée se dijo que los caracoles pueden ir rápido, a veces. Miró alrededor para ver si no había olvidado algo, pero solo estaba el dibujo. Lo tomó y lo rompió en mil pedazos.

No se reconocía nada en ese dibujo, se dijo. No había ni siquiera un árbol, ni el sol, ni una tortuga. Pochée dio vueltas y vueltas en su cabaña. Terminó por tomar un papel y escribió:

Mi querido Pouce:

Me aburro.

Firmado: Pochée

 

Y justo abajo:

Mi querida Pochée,

Vete de viaje

Firmado: Pouce

 

Pochée soltó su lápiz.

Yo me iré de viaje si quiero. No voy a pasar mi vida siguiendo los consejos de los demás: trabaja bien, péinate, vete de viaje. Yo haré lo que yo quiera.

 

Y entonces...

 

(Espero te haya gustado. Te enviaré la continuación tan pronto termine de traducirla. Un abrazo, Martha)

 

 

 

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19 Agosto 2010

El sumo que no podía engordar (Eric-Emmanuel Schmitt)

El sumo que no podía engordar

Este libro de Eric-Emmanuel Schmitt publicado por la editorial francesa Albin Michel en 2009 cuenta la historia de un joven japonés de quince años que vive errante en las calles de Tokio y a quien un encuentro le permite descubrir -poco a poco- la fuerza, la inteligencia y la capacidad de cambio que existe en su interior.

Este pequeño libro que se lee tan sólo en algunas horas deja en el lector una reflexión sobre las capacidades que tenemos los seres humanos para transformar nuestras vidas. Dedicación, optimismo, esfuerzo y confianza son los elementos que impregnan el alma de los personajes de este cuento.

Con sabiduría y paciencia el maestro de sumo intenta demostrarle a Jun "el gordo que hay en él". Quiere ayudarle a crecer y descubrir los misterios de la vida. Jun, adolescente en crisis que ha roto los contactos con su familia, descubre que la mejor manera de ser feliz es reconociendo su propia fuerza interior, aceptándose y venciendo los fantasmas del pasado.

Porque detrás de las nubes siempre hay un cielo...

Ternura y poesía son también los elementos presentes en este libro que aconsejo a todo el que quiera reflexionar sobre el sentido de su vida.

 

 

 

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18 Agosto 2010

INVICTUS (Película)

LA VICTORIA DE NELSON MANDELA

"Le doy gracias a los dioses por mi alma indomable,

Yo soy el dueño de mi destino.

Yo soy el capitán de mi alma".

Invictus es un poema de William Ernest Henley que sirvió de título a una película americana de Clint Eastwood.

En Invictus, la película, se narra la historia de cómo Nelson Mandela consiguió unir un país dividido a través del deporte preferido por todos, el rugby. 

Aquí se puede ver el clip de la película:

 http://www.youtube.com/watch?v=zqXbPb7vuQ8

Este es el poema INVICTUS de William Ernest Henley:

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
yo soy el amo de mi destino
yo soy el capitán de mi alma
.

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18 Agosto 2010

LA EDAD DE LA RAZON (Película)

 

 

Esta película francesa de Yann Samuell y protagonizada por Sophie Marceau es una bella historia sobre los sueños de infancia.

En qué se convierten nuestros sueños de niños?

Esta comedia romántica comienza cuando Margarita cumple cuarenta años y recibe las cartas que ella misma se había escrito a la edad de siete años.

Las cartas de niña le permiten volver a vivir un pasado que ha quedado atrás y que tenía casi olvidado.

A veces consciente o inconscientemente, nos olvidamos de ese pasado que es tan importante para construir nuestra vida de adultos.

Me encantó la música, fresca, juvenil. También las imagenes cargadas de colorido.

 Una bella historia, ideal para aquellos/as que quieren encontrar un sentido a sus vidas sin olvidar el niño/a que vive en su interior.

Pueden ver el clip de la película aquí: 

http://www.cinemovies.fr/bande-annonce-19243-32002.html

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18 Agosto 2010

Tres mujeres fuertes

 TRES MUJERES FUERTES

 Este libro escrito por Marie NDiaye y publicado en 2009 por la editorial francesa Gallimard, está compuesto de tres relatos independientes y cada uno tiene como protagonista una mujer: Norah, Fanta y Khady Demba.

 Cada una de estas mujeres vive su propia historia.

 Norah es hija de madre francesa y padre marroquí, nacida y criada en Francia. Su padre es un hombre rudo y con pocas manifestaciones de afecto. Siendo Norah aún muy niña, sus padres se separan y el padre regresa a vivir en el Norte de África llevándose consigo el  único hijo varón de cinco años, a quien ama por encima de todo. La madre cae en una profunda nostalgia.

Norah no se siente amada por ese padre que nunca llama ni ayuda económicamente a las dos hijas que ha dejado en París. Sin embargo, la voluntad de Norah por salir adelante es muy grande y sus aspiraciones también. Quiere ser abogada. Sin recursos y sin ayuda, con gran esfuerzo estudia derecho mientras trabaja en una pizzería en París.

Años después, esta abogada, que vive en pareja con un alemán y es madre de una hija, toma una decisión que va a cambiar el rumbo de su vida....

Fanta es una joven senegalesa, proviene de una familia humilde y analfabeta. Con sus propios esfuerzos se ha construido un futuro promisorio como profesora de francés en un Liceo en Dakar. Rudy es un guapo francés que enseña literatura francesa. Los dos se enamoran y se van a vivir a Francia, con la esperanza de continuar cada uno con su carrera profesional en ese país. Pero nada es fácil, la vida les hace una mala jugada. Rudy pierde su trabajo y poco a poco también su identidad. Fanta, no puede continuar ejerciendo como profesora por falta de diplomas franceses.... Por eso un día Fanta toma una decisión....

Khady Demba es una joven viuda africana. Sola, sin dinero, sin familia y sin trabajo, se ve obligada a solicitar ayuda a la familia de su marido recién fallecido. Pero ésta la lanza al abismo del que no regresará nunca más: la obligan a partir al exilio y a atravesar toda África con la intención de alcanzar Europa.

Es un relato muy triste de una mujer para el que cada día es un combate y del que no logra salir. Khady Demba, no llega a Europa pero su alma deambula en los recuerdos del hombre que abusó de ella.

 

"Tres mujeres fuertes" es un libro con historias tristes pero que dejan una luz de esperanza. Es un homenaje a todas aquellas mujeres que saben decir NO en un momento de sus vidas.

 

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27 Julio 2010

Mil soles espléndidos

 Mil soles espléndidos es una novela escrita por el afgano Khaled Hosseini. Publicada en castellano en 2007 por la Editorial Salamandra.

Esta novela narra la historia de dos mujeres afganas a la cual la vida les ha negado todo, excepto una fuerza interior que se traduce en valentía y un inmenso coraje que les ayuda a sobrevivir en un mundo hostil, machista, violento y desesperanzador.

Mariam o Laila pueden ser el rostro de aquellas mujeres que viven en un mundo cargado de violencia, donde la belleza es algo efímero, y donde la maldad, el miedo y la tragedia marcan el día a día. En este libro vemos cómo la guerra va debilitando y cambiando las costumbres de la gente. La estética del paisaje se transforma y el interior humano también.

La guerra en Afganistán sirve de escenario a esta novela. Los personajes viven en un sino trágico. El miedo es un elemento omnipresente al que estas dos mujeres se enfrentan, pelean y vencen. Mariam y Laila a pesar de las adversidades que las impregnan, no se niegan el derecho a ser felices y libres, cada una a su manera.

Además del papel de la mujer, es un libro que permite reflexionar sobre los derechos humanos, la dignidad humana, la familia, los ideales, los sueños y el amor.

Una lectura obligada para todas aquellas almas sensibles hacia la situación y problemática de las mujeres en el mundo. También para aquellos que se interesan por los valores, la ética y el ser humano como sujeto social.

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